EDUCACIÓN E HIGIENE POSTURAL

El yoga terapéutico tiene como objetivo favorecer el equilibrio corporal de manera suave y acorde con nuestra naturaleza.

No existe una postura correcta válida para todo el mundo, el trabajo que proponemos en yoga terapéutico es desarrollar de manera individual, la sensibilidad que permita encontrar la postura adecuada para cada morfología.

La postura es la actitud que la persona tiene cuando permanece de pie, se sienta o incluso mientras duerme.

En la postura es importante el factor estético, “cómo nos vemos” pues depende de cómo nos encontramos con nosotros mismos y con los demás, nuestras emociones dirigen nuestra postura.

Por lo tanto la postura no es algo estable e inalterable, sufre cambios y modificaciones, además de estar determinada por factores genéticos y congénitos.

LOS BENEFICIOS DE UNA POSTURA ADECUADA

  • Disminuye la fatiga muscular y sensación de cansancio.
  • Mantenemos la salud de nuestra columna vertebral.
  • Disminuye el desgaste de nuestras articulaciones y sus cartílagos.
  • Aumenta la capacidad pulmonar y mejora nuestra energía vital.
  • Desaparecen los dolores.
  • Menos riesgo para lesionarse.
  • Mayor capacidad para realizar actividades físicas y deportes.
  • Mejora de nuestra autoimagen y aumento de nuestra autoestima.

LOS PROBLEMAS DE SALUD CAUSADOS POR UNA MALA POSTURA

  • Pérdida del centro del gravedad.
  • Tensión en cuello, hombros y espalda.
  • Pinzamientos de los nervios que recorren la columna vertebral.
  • Entumecimiento de las extremidades superiores.
  • Dolor de cabeza por tensiones.
  • Posturas cerradas de pecho y encorvadas.
  • Dificultades respiratorias, respiración superficial, sensación de fatiga.
  • Aumento del contorno de la cintura por empuje del cajón visceral al no posicionar bien la pelvis y la zona lumbar.
  • Dificultades de movilidad y coordinación de movimiento.
  • Aumenta la posibilidad de sufir artritis.
  • Problemas dentales y bruxismo.
  • Empeoramiento de la circulación sanguínea.

EL CONCEPTO DE EQUILIBRIO CORPORAL

El reequilibrio corporal suave y progresivo, consiste en la practica de una dieta adecuada, una actividad física moderada, una respiración ajustada a ese modo de vida y un estado mental calmado.

“La naturaleza nos ha proyectado para que podamos vivir toda la vida de forma saludable. El ser humano se empeña a menudo en vivir de forma contraria al camino que la naturaleza le ha trazado y por eso enferma; la única forma de sanar es haciendo que el organismo vuelva a su condición natural”. Keizo Hashimoto.

Capacidad de nuestro cuerpo de reequilibrarse. La homeostasis

Nuestro cuerpo está constantemente buscando la autorregulación y comunicación del factor biológico, del factor psicológico y del factor estructural con el fin de mantener la estabilidad de las constantes fisiológicas.

¿Qué sucede cuando realizamos incorrectamente un deporte, estamos en malas postura durante largas horas de trabajo, o en nuestra casa, o incluso si practicamos las posturas de yoga con niveles exagerados de exigencia y sin alineamientos?

Ej, Sentarse en el sofá de manera desplomada para la columna vertebral.
Ej. Usar el ordenador sin tener el cuenta colocarnos bien sentados, con los brazos descansado y la pantalla a la misma altura de los ojos.

Nuestra fisiología responde a la Ley de Confort.

Por esta ley el ser humano adopta esquemas de compensación para sentirse estable cuando recibe cualquier información a nivel neurovegetativo de desequilibrio. Esta compensación evita el punto de dolor, y para ello modifica la estructura.

Las compensaciones se van repitiendo hasta pasar a un plano inconsciente y por lo tanto, el trabajo de educación postural comienza por la reeducación de la neuropercepción, esto es:

Comenzar a poner la atención en las actitudes, los reflejos y las tensiones corporales

Las compensaciones pueden recorrer dos caminos: de pies a cabeza y de la cabeza a los pies. Podemos tener una lesión en la rodilla y llegar a repercutir en las cervicales. O que una lesión en un hombro pueda afectar a la pelvis.

En el Yoga terapéutico trabajamos desde el Principio de “No Dolor”.

Volver al equilibrio estático de la postura, la verticalidad de la columna y la horizontalidad de la mirada, la posición de la cabeza rearmonizada. Esta armonía producen un cambio profundo sobre nuestra propia imagen corporal

El proceso de educación postural va a ser gradual, sin forzar posturas, modificaciones, o ajustes manuales, pues forzar sólo provocaría dolor, por lo tanto, y de lo que se trata es de sentir cómo uno se percibe a sí mismo y se siente, y en el cambio de conciencia que se va desarrollando se van incorporando cambios significativos y duraderos en las fascias y esquemas corporales.

Todo el trabajo corporal de yoga terapéutico está enfocado a estimular la exploración sensorial y perceptiva interna para ir desarrollando un proceso de aprendizaje acerca de la propia realidad corporal que ayuden a diluir los patrones de movimientos y hábitos tensiónales.

CADA PERSONA ASUME SU PROPIA POSTURA

“Determinados gestos, posturas o actitudes son la expresión no verbal de la personalidad y de la conducta de uno mismo”

Durante las primeras sesiones de trabajo para mejorar y modificar la postura es habitual sentir cierto empeoramiento físico, ya sea por manifestación de dolor en distintas parte del cuerpo (espalda, caderas, etc.), o incluso que salgan a la luz ciertas actitudes psicológicas, conflictos internos o estados de ánimo reprimidos. Esto sucede porque estamos adoptando nuevas formas de movernos y colocar nuestro cuerpo diferentes a las habituales, como andar con la espalda erguida y la cabeza alta, que afectan directamente a la estructura de nuestro cuerpo y nuestra psique. Personalidad y sentimientos de autoestima.

Se necesita un tiempo de adaptación para esta transformación integral, para que el “alma sigua al cuerpo”.

Cuando encontramos la alineación deseada, nuestros músculos se equilibran, mientras que fuera del alineamiento unos músculos soportan un continuo y excesivo estiramiento, mientras que otros músculos se debilitan por contraerse en exceso, y se vuelven rígidos.

Para enfocarnos en el trabajo de educación postural y con ello modificar nuestra postura hacia aquella que nos proporcione mayor bienestar y salud debemos de considerar:

  • La creación de nuevos hábitos posturales; con la practica constate de unos ejercicios básicos estimulamos la capacidad de autocuración innata en nuestro organismo.
  • Las exigencias de la profesión a la que nos dedicamos para mejora el uso de nuestro cuerpo durante las largas horas en las que estamos desempeñando nuestro trabajo.
  • Los cambios que se producen en nuestro cuerpo si estamos sufriendo alguna enfermedad.

PERDEMOS LA POSTURA NATURAL Y LIBRE DEL CUERPO DESDE LA INFANCIA

Antes de enfermarnos, dolernos la espalda, producirnos hernias discales, túnel carpiano, antes de que aparezca la artrosis o artritis, antes de que nuestro cuerpo se aqueje de dolor crónico, fatiga y estrés, hemos sido sometidos desde la infancia a unas exigencias físicas y mecánicas que no han respetado las necesidades de nuestro cuerpo. Ya desde la primera escolarización nos obligaron a pasar mucho tiempo sentados en pupitres que nos hacían encorvar la espalda y hundir los hombros. Y para colmo de males, nos educaban para mantenernos rectos y erguidos, en posturas y con sillas y mesas que nos han llevado a mantener una postura forzada, dolorosa y mantenida en el tiempo hasta producir daños, a veces irreversibles, en nuestra columna vertebral.

Así, continuamos creciendo y cuando llegamos al ámbito laboral, a estas posturas en mobiliarios muchas veces inadecuados y carentes de toda ergonomía postural, añadimos la vestimenta, a veces ajustada, incómoda, zapatos que oprimen los pies. Además, empezamos a convivir con el estrés constante, las preocupaciones, la rapidez de resultados y nos llevamos a un ritmo acelerado, compaginar vida familiar y trabajo y el circuito en el que vivimos se vuelve en un momento dado insoportable para nuestro cuerpo, mente y emociones.

En el campo de la psicología figuras como Wilhem Reich, Alexander Lowen o Georg Groddeck, nos han mostrado la relación entre el tono muscular, la postura y las emociones. Las emociones también pueden modificar el tono muscular y con ello se agudizan algunos problemas emocionales.

LOS ELEMENTOS CLAVE DE UNA POSTURA ADECUADA

  • Equilibrio: en la vida real, las personas mantenemos un equilibrio relativo. Es el propio organismo el que se mantiene manejando los excesos de información para evitar un colapso en cualquiera de nuestros sistemas orgánico funcionales.
  • Gasto mínimo de energía; Las funciones básicas – estabilidad, locomotriz, circulatoria, digestiva y respiratoria – consumen muy poca energía. Esto permite que la persona se sienta vital y enérgica y no en constante fatiga.
  • Comodidad; Las personas no toleramos el dolor y el cuerpo hace lo necesario para evitarlo. Ya puede disminuir su movilidad, contorsionarse, o invertir más energía para recobrar el estado de comodidad.

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